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El cuaderno marmolado
En el liceo Bauzá teníamos que llevar un cuaderno por materia. Tapas marmoladas, hoja rayada, etiqueta en la tapa con el nombre y la materia escritos a mano. Yo era obsesiva con la prolijidad de las etiquetas. Las hacía con regla y lapicera bic cristal azul, las letras en imprenta, perfectas. Carmen, que se sentaba al lado mío, hacía las suyas con birome común y le quedaban torcidas.
Un día Carmen me robó el cuaderno de literatura, o lo "tomó prestado", como decía ella, y le rayó toda la etiqueta con un dibujo de un perro que parecía un gato. "Para que te despeines un poco", me dijo. Yo me puse a llorar de bronca. Tendría quince años.
Mi madre, cuando le conté, no me consoló. Me miró por encima de los anteojos y me dijo: "Hija, las cosas perfectas son las primeras que se rompen. Mejor que pase ya." Esa noche borré las etiquetas perfectas que me quedaban y las hice con birome común, torcidas. Carmen sigue siendo mi mejor amiga, cuarenta y cinco años después.
Aprendizaje
Las cosas perfectas son las primeras que se rompen. Mejor que pase ya.
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Comentarios
- CR
Carmen Risso · Amiga del liceo
Sigo pensando que tenía razón en rayarlas. Igual te quiero.