familiarSolo vos
Carta a Joaquín, dos mil cuarenta y seis
Joaquín, esto te lo escribo en marzo del veintiséis. Tenés siete años. Estás abajo, en el patio, con tu abuelo Andrés y un balde de agua, jugando a algo que requiere mucho equipamiento y poca explicación. Yo te miro desde la cocina por la ventana y se me ocurre una cosa rara: ¿cómo te vas a acordar de mí cuando tengas treinta años?
Esto es para vos en el dos mil cuarenta y seis, cuando yo ya no esté. Capaz no soy yo la que me preocupa, tenés vidas de sobra para acordarte de la gente que conociste. Es esto otro: hay cosas chicas que una abuela quiere dejar y no se transmiten solas. Tienen que escribirse.
Una. El vaso de los sábados. Tu mamá te va a hacer galletas con un vaso de vermut viejo, vidrio grueso, de los que ya no se hacen. Es el vaso de mi madre. Me lo traje cuando ella murió. Tu mamá se lo va a llevar cuando yo me muera. Te lo va a pasar a vos cuando ella se muera. No lo rompas. No lo guardes en un cajón especial. Usalo. Hacé galletas con tu hijo o tu hija o quien sea, cualquier sábado. Es ese tipo de objeto.
Dos. Carmen. Si en el veintinueve, treinta, cuarenta, todavía hay una señora que te llame Joaquín y se ría de cosas que no parecen graciosas, esa es Carmen. Cuidala. Es de las que vienen de antes y entienden cosas de mí que ni yo sé que sé.
Tres. Esto que parece tonto: las palabras hay que respetarlas. Te lo dijo a mí un profesor en mil novecientos ochenta y dos sobre la palabra "atónito". Es cierto. No las uses por usar. Hay palabras que están guardadas en alguien que las dijo bien una vez. Cuando las usés, fijate qué decís.
Cuatro. Si en el peor momento de tu vida no sabés qué hacer ni qué decir, hacé el gesto de la mano que hago yo cuando estás triste. Es el de mi padre. Significa muchas cosas a la vez. La principal: está bien.
Eso es todo, Joaquín. Te quiero más de lo que te voy a decir nunca en voz alta, esa es otra herencia, la del exceso de pudor. Vení a almorzar el miércoles que viene. Te hago las galletas con el vaso.
Gente
Comentarios
Nadie comentó esta anécdota todavía.