Contala en voz alta
Apretás grabar, hablás dos minutos, y la app la transcribe y la edita. Para los días en que escribir cansa pero contarla no.
El problema
Algunas anécdotas se cuentan, no se escriben. Tienen ritmo, pausas, "no, esperá, antes de eso pasó otra cosa". Tipear las mata. Y los días que volvés del laburo cansada, la idea de abrir un editor te tira para atrás.
Lo que hace Anecdotario
Apretás el botón de micrófono (en cualquier pantalla del dashboard), hablás, y la app:
- Transcribe en español rioplatense — entiende "vos", "che", "boluda", nombres propios argentinos. No te traduce a español neutro.
- Conserva el audio original. La transcripción es un texto editable, pero el audio queda guardado al lado. Cuando la generás como podcast después, podés usar tu propia voz original.
- Edita lo justo. Saca los "eh", "este", repeticiones obvias. No reescribe lo que dijiste —solo lo limpia.
- Sugiere capítulo y personas. Igual que con el modo libre: detecta de qué etapa habla, qué personas mencionaste, lo liga al grafo.
Cuándo es la mejor entrada
- En el auto, manejando, cuando se te ocurre algo (manos libres, "Hey Anecdotario, anécdota").
- Después de ver a tus viejos —tenés todo fresco y no querés perderlo.
- Cuando estás cansada y escribir es mucho.
- Para anécdotas largas con detalles —la voz fluye más.
Por qué importa
La fricción más grande de escribir tu vida no es la idea —es sentarse a tipear. Bajar esa fricción a un click significa que vas a capturar diez veces más material. El audio es el modo más natural de contar. Anecdotario lo trata como ciudadano de primera clase, no como "feature de accesibilidad".
A veces no querés que una IA te entreviste — querés escribir lo que se te canta. El modo libre es eso: una hoja en blanco, sin preguntas, sin estructura forzada.
Quiero contar mi vida pero no sé por dónde empezar — una IA te entrevista capítulo por capítulo y estructura tus respuestas.