familiarSolo vos
Las galletas de los sábados
Mi madre Elena hacía galletas todos los sábados a la mañana. Galletas de campo, de las que se hinchan en el horno y dejan ese olor a manteca tibia que se queda en la cocina hasta el lunes. Yo tendría seis o siete años y mi tarea era cortar la masa con un vaso al revés. El vaso era de vidrio grueso, de los que en esa época se usaban para tomar vermut, y dejaba un círculo perfecto en la masa. Mi madre se reía cuando yo apretaba demasiado y la masa se salía por los costados.
Lo raro es lo que recuerdo más nítido: no las galletas, sino el ruido del vaso al apoyarse en la mesada de mármol. Tac. Tac. Tac. Como un metrónomo, con el ritmo de los sábados.
Cuando murió, en el dos mil tres, lo primero que pensé fue en el vaso. Lo busqué en su cocina y lo encontré en el mismo cajón de siempre, junto a la cuchara de palo. Me lo traje. Hace galletas Sofía ahora, con el mismo vaso, los sábados, en mi cocina. Joaquín apenas llega y ya pregunta por ellas.
Gente
Conversación con IA
Hola Lucía. Contame: ¿qué olor te trae más recuerdos de tu mamá?
El de las galletas que hacía los sábados. Manteca tibia.
¿Te acordás de algún detalle puntual de cuando las hacían juntas? Algún ruido, algún gesto.
El ruido del vaso al apoyarse en la mesada de mármol cuando yo cortaba la masa. Tac, tac, tac. Un vaso de los que se usaban para tomar vermut.
Hermoso. ¿El vaso lo tenés todavía?
Lo busqué cuando ella murió. Sigo haciendo las galletas con ese vaso. Ahora con Sofía y Joaquín.
Comentarios
- SM
Sofía Méndez · Hija
Mami, todavía hago las galletas con ese vaso. Ahora Joaquín pregunta por ellas como yo preguntaba.
- MM
Martín Méndez · Hijo
Las extraño, mami.