familiarSolo vos
Los celos de Martín
Sofía tenía dos meses cuando pasó. Martín, que tenía tres años recién cumplidos, había sido un hermano modelo en los primeros días. La miraba con curiosidad, le tocaba los pies, le preguntaba a Andrés "¿esta es Sofía?" cada vez que entraba a la pieza, como si necesitara confirmar que seguía siendo la misma. Yo creí que íbamos a zafar de la fase clásica de los celos.
Nos zafamos no.
Una tarde de noviembre del noventa y ocho yo le estaba dando de mamar a Sofía en el sillón del living. Martín jugaba con un camioncito a mis pies, sin mirarme. Era la siesta de Andrés. La casa estaba tranquila. De repente Martín dejó el camioncito y caminó hasta el dormitorio donde estaba la cuna de Sofía. Lo seguí con la mirada porque era raro, él nunca iba solo a esa pieza. Se quedó parado al lado de la cuna mirándola un rato largo.
Y se hizo pis encima.
No fue un escape involuntario. Lo hizo a propósito. La pierna del pantalón de gabardina se le mojó hasta abajo y los zapatos quedaron con un charquito. Yo me quedé congelada con Sofía en brazos, sin saber si reír o ponerme firme. Martín se dio vuelta y me miró desafiante, casi orgulloso. Y dijo: "Es muy chica para llegar."
Esa frase la recordé toda mi vida. La dijo con autoridad, como un veredicto. Yo no me reí en el momento, lo abracé, lo limpié, le expliqué que Sofía no había llegado para sacarle nada a él. Pero esa noche cuando le conté a Andrés se rio diez minutos. La frase, decía. La frase es de novela.
Martín tiene treinta años ahora y no se acuerda de ese día. Sofía no lo sabe. Es una de esas cosas que voy a dejarles cuando ya no estemos.
Gente
Comentarios
- SM
Sofía Méndez · Hija
No me acuerdo del pis. Me acuerdo del orgullo de Martín cuando en algún cumpleaños le decían "el hermano grande". Si me hizo pis encima al lado mío me lo merecía un poco.