
Carmen
Carmen Risso
También conocida como la Risso
Nos conocimos el primer día de primero del liceo Bauzá. Llegó tarde y me pidió una birome. Le di la mejor de las dos que tenía. Cuarenta y cinco años después seguimos tomando mate los viernes. Abogada civil, especializada en sucesiones, una elección que ella misma no se explica bien. Viuda desde el dos mil dieciocho.
- anécdota
Martín apareció un sábado
El veintidós de noviembre del veinticinco, sábado, las once de la mañana, sonó el portero. Yo estaba en la cocina pelando manzanas para una compota, algo que no hacía desde hacía meses pero esa mañana me había agarrado el deseo. Andrés estaba leyendo el diario en el living. Atendí pensando que era el almacenero con un pedido.
hace 2 semanas
- recuerdo
Cumpleaños sesenta
En febrero del veintisiete cumplo sesenta. Andrés organizó una cena chica en casa, Sofía, Martín que vino de Madrid, Joaquín, Carmen y nosotros. La torta la hizo Sofía con la receta de las galletas de la abuela. Lloré dos veces y me reí cuatro. Buen balance.
hace 1 mes
- anécdota
El equinoccio en Pocitos
El veintidós de septiembre del veinticinco, primer día de primavera, Carmen y yo caminamos la rambla de Pocitos a las cinco de la tarde. Lo hicimos por costumbre. La costumbre se inventó hace doce años, después de la muerte del marido de Carmen, cuando ella necesitó algo que no fuera quedarse en su casa los lunes a la tarde y yo le ofrecí caminar. Lo seguimos haciendo cuatro veces por año, en cada equinoccio y solsticio, sin haber decidido que era una tradición. Solo lo seguimos haciendo.
hace 1 mes
- recuerdo
Almuerzo del casamiento, junio del 94
Seis personas en una mesa del Mercado Central. Pastas, vino, sin fiesta, sin protocolo. Carmen brindó por los martes a las once. Tía Mirta brindó por los que no estaban y los que sí. Mi madre brindó por mí y se le quebró la voz. Mi padre levantó la copa, no dijo nada, y tomó un trago largo.
hace 2 meses
- anécdota
Casamiento sin fiesta
Nos casamos un martes a las once de la mañana en el civil del centro. La fecha era el catorce de junio del noventa y cuatro y elegimos martes a propósito, los dos: si no era miércoles laborable era sábado-cumpleaños-de-alguien, y nosotros queríamos un día sin connotaciones.
hace 2 meses
- anécdota
Siete velas en una sola
El catorce de junio del veinticinco Joaquín cumplió siete años. La fiesta fue chica, Sofía, Mateo, Andrés, yo, Carmen que siempre se cuela en estos cumpleaños como si fuera tía, y dos compañeros del jardín con sus madres. Un cumple de los que apenas duran tres horas y dejan la casa de Sofía con globos pinchados y migas de torta en el sillón.
hace 2 meses
- anécdota
Andrés en la Rambla, invierno del 92
Una mañana de junio del noventa y dos íbamos por la Rambla con Carmen, habíamos quedado en caminar hasta el Buceo y desayunar en algún lado. Yo tenía veinticinco años y dos meses dando clase, los pies cansados de los zapatos para trabajar, y un cierto desencanto general con los hombres que conocía, que era mi tema repetido de esos años.
hace 3 meses
- anécdota
El cuaderno marmolado
En el liceo Bauzá teníamos que llevar un cuaderno por materia. Tapas marmoladas, hoja rayada, etiqueta en la tapa con el nombre y la materia escritos a mano. Yo era obsesiva con la prolijidad de las etiquetas. Las hacía con regla y lapicera bic cristal azul, las letras en imprenta, perfectas. Carmen, que se sentaba al lado mío, hacía las suyas con birome común y le quedaban torcidas.
hace 6 meses
- anécdota
Primer día en el liceo Bauzá
El liceo Bauzá quedaba a quince cuadras de mi casa y yo iba a pie con el guardapolvo blanco que mi madre había planchado tres veces el domingo a la noche. Tendría doce años, casi trece. La cuadra de la entrada estaba llena de chicas que se conocían entre sí del año anterior y yo no conocía a nadie, eso me parecía la peor parte, peor que las cuentas o que el examen de ingreso. Me senté en el primer banco que encontré libre y abrí el cuaderno marmolado para hacer algo, lo que sea, mientras esperaba.
hace 7 meses
- recuerdo
Mate con Carmen
Cada viernes desde hace cuarenta y cinco años. Algunos no entendemos por qué seguimos, pero ahí estamos.
hace 7 meses
- anécdota
Cincuenta y ocho
El dieciocho de febrero del veinticinco cumplí cincuenta y ocho. Andrés se levantó antes que yo, cosa rara, y cuando salí del baño la cocina ya estaba con olor a café y a tostado. Había puesto un mantel limpio, el de los cuadros amarillos que no usamos hace meses, y arriba dos tazas, el termo, una bandeja con tres medialunas y un sobre.
hace 8 meses