
Antonio
Antonio Méndez
También conocida como Papá, Tonio, el viejo
Nacido en Tambores, el menor de cinco hermanos. Trabajó treinta y siete años en el molino de Tacuarembó como contador, entró de quince y se jubiló a los sesenta y cuatro. Volvía a casa todas las tardes a las siete con el diario bajo el brazo. Leía novelas policiales: Christie, Chandler, Walsh, los tres tomos de Operación Masacre los releyó cinco veces. Hablaba poco; cuando algo lo conmovía hacía un gesto corto con la mano que significaba muchas cosas a la vez. Su frase, por años: «Está bien, dejá». Murió en abril del dos mil quince, un domingo a la mañana, mientras tomaba mate. Le sobrevivió mi madre apenas siete meses en mi memoria, ella ya se había ido en el dos mil tres pero mi padre la seguía nombrando como si estuviera en la otra pieza.
- anécdota
El día que mi padre se fue
Mi padre se murió en el dos mil quince un martes a las cuatro y veinte de la tarde. Estaba internado hacía dos semanas en el sanatorio Británico. No estaba sufriendo en el sentido convencional, era el cuerpo el que se iba apagando, no el dolor el que ganaba. Yo lo iba a ver todos los días después de la escuela, y los fines de semana me quedaba la mañana entera.
hace 1 mes
- recuerdo
Almuerzo del casamiento, junio del 94
Seis personas en una mesa del Mercado Central. Pastas, vino, sin fiesta, sin protocolo. Carmen brindó por los martes a las once. Tía Mirta brindó por los que no estaban y los que sí. Mi madre brindó por mí y se le quebró la voz. Mi padre levantó la copa, no dijo nada, y tomó un trago largo.
hace 2 meses
- anécdota
Casamiento sin fiesta
Nos casamos un martes a las once de la mañana en el civil del centro. La fecha era el catorce de junio del noventa y cuatro y elegimos martes a propósito, los dos: si no era miércoles laborable era sábado-cumpleaños-de-alguien, y nosotros queríamos un día sin connotaciones.
hace 2 meses
- anécdota
Siete velas en una sola
El catorce de junio del veinticinco Joaquín cumplió siete años. La fiesta fue chica, Sofía, Mateo, Andrés, yo, Carmen que siempre se cuela en estos cumpleaños como si fuera tía, y dos compañeros del jardín con sus madres. Un cumple de los que apenas duran tres horas y dejan la casa de Sofía con globos pinchados y migas de torta en el sillón.
hace 2 meses
- recuerdo
El campo de los abuelos en Tambores
Tres álamos al fondo, un aljibe en el patio, los ñandúes a veces apareciendo cerca del cerco. La abuela Rosa en la cocina amasando pan. Vendí el campo cuando ella murió en el dos mil ocho. Esta foto la sacó mi padre en algún verano de los ochenta, todavía no sé bien cuál.
hace 2 meses
- anécdota
El día que mi padre aprobó a Andrés
Mi padre nunca dijo nada de Andrés. Ni bueno ni malo. Lo trataba con la misma cortesía contenida con la que trataba al panadero, al gasista, al cura del barrio cuando se cruzaban. Yo me angustiaba con eso, me parecía que su silencio era una desaprobación que no se animaba a decirme. Carmen me decía "tu padre no aprueba ni los días lluviosos, es de esa generación", y yo entendía pero no me servía.
hace 3 meses
- anécdota
Examen de ingreso al IPA
El día del examen de ingreso al IPA mi padre me llevó. No le pedí que me llevara, lo decidió él, sin anuncio. A las siete y media de la mañana ya estaba con su saco gris y los zapatos lustrados, parado en la cocina, leyendo el diario como cualquier día. Cuando salí del baño me dijo "te llevo" y yo dije "está bien".
hace 5 meses
- anécdota
Diez años sin él
El veintiuno de abril del veinticinco se cumplieron diez años de la muerte de mi padre. Andrés se ofreció a venir conmigo al cementerio. Le dije que no, gracias, prefería ir sola. Él entendió sin necesidad de explicación, eso es una de las cosas que no se enseñan en treinta años de matrimonio, se aprenden.
hace 7 meses
- anécdota
El silencio de mi padre
Mi padre Antonio era un hombre de pocas palabras. Trabajaba de contador en el molino de Tacuarembó y volvía a casa cada tarde a las siete con el diario bajo el brazo. Se sentaba en el sillón de cuero del living, abría el diario, y leía. No es que no nos hablara: nos hablaba cuando hacía falta, lo justo. Cuando algo lo conmovía, hacía un gesto con la mano, una especie de movimiento corto, como espantando una mosca, y eso quería decir muchas cosas distintas.
hace 7 meses