
Andrés
Andrés Castro
También conocida como Andre, el ingeniero, Castro
Lo conocí cuando cruzó la calle en rojo a la altura del Trouville con un saco azul oscuro demasiado abrigado para esa mañana. Volvió dos cuadras para decirme una boutade tímida sobre los semáforos de Pocitos. Eso fue todo. Ingeniero civil egresado de la Facultad en el ochenta y nueve, treinta y un años en una constructora del centro, jefe de obra los últimos quince. Paciente, práctico, calmo. Es la persona menos teatral que conozco, eso es probablemente por qué seguimos. Casados un martes a las once, junio del noventa y cuatro. Mi padre, antes del registro, le pasó la podadora, gesto que en mi padre quería decir «aprobado». Andrés todavía lo cuenta. Cocina los domingos: pasta fresca con manteca y salvia, una receta que copió de su abuela calabresa. Se va a jubilar el año que viene. Dice que va a leer todo lo que no pudo en treinta años de obra; yo le creo a medias.
- anécdota
Joaquín y la firma
Sofía me trae a Joaquín los miércoles. Es un acuerdo que viene desde que él tenía dos años. Sofía trabaja en la redacción del Observador y los miércoles tiene cierre tarde, así que lo levanta del jardín y lo trae acá a las doce. Comemos los tres, Andrés, Joaquín y yo, y Sofía se va. Joaquín se queda toda la tarde, hasta que ella vuelve a buscarlo a las siete.
hace 1 semana
- anécdota
Martín apareció un sábado
El veintidós de noviembre del veinticinco, sábado, las once de la mañana, sonó el portero. Yo estaba en la cocina pelando manzanas para una compota, algo que no hacía desde hacía meses pero esa mañana me había agarrado el deseo. Andrés estaba leyendo el diario en el living. Atendí pensando que era el almacenero con un pedido.
hace 2 semanas
- anécdota
El día que mi padre se fue
Mi padre se murió en el dos mil quince un martes a las cuatro y veinte de la tarde. Estaba internado hacía dos semanas en el sanatorio Británico. No estaba sufriendo en el sentido convencional, era el cuerpo el que se iba apagando, no el dolor el que ganaba. Yo lo iba a ver todos los días después de la escuela, y los fines de semana me quedaba la mañana entera.
hace 1 mes
- anécdota
Roma, la pizzería de Trastevere
En Roma fuimos a una pizzería que se llamaba Da Marcello, en Trastevere, recomendada por una colega de Andrés. Era octubre, hacía frío para la época, y la pizzería tenía una mesa adentro y siete mesas afuera bajo un toldo verde. Nos sentamos adentro porque yo tenía las manos heladas.
hace 1 mes
- recuerdo
Cumpleaños sesenta
En febrero del veintisiete cumplo sesenta. Andrés organizó una cena chica en casa, Sofía, Martín que vino de Madrid, Joaquín, Carmen y nosotros. La torta la hizo Sofía con la receta de las galletas de la abuela. Lloré dos veces y me reí cuatro. Buen balance.
hace 1 mes
- anécdota
París en septiembre, dos mil diez
Llegamos a París con Andrés un martes a la noche y nos perdimos saliendo del aeropuerto. No era el plan perderse, el plan era tomar el tren al hotel, pero Andrés se confundió de andén y terminamos en una estación que no era. Yo tenía cincuenta y tres años, llevaba tres décadas dando clase en el mismo barrio del Cerro, y era la primera vez que estaba en Europa. Estaba aterrada y maravillada al mismo tiempo, una combinación que me agotaba.
hace 1 mes
- anécdota
El equinoccio en Pocitos
El veintidós de septiembre del veinticinco, primer día de primavera, Carmen y yo caminamos la rambla de Pocitos a las cinco de la tarde. Lo hicimos por costumbre. La costumbre se inventó hace doce años, después de la muerte del marido de Carmen, cuando ella necesitó algo que no fuera quedarse en su casa los lunes a la tarde y yo le ofrecí caminar. Lo seguimos haciendo cuatro veces por año, en cada equinoccio y solsticio, sin haber decidido que era una tradición. Solo lo seguimos haciendo.
hace 1 mes
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El verano sin mamá
Mi madre se murió en marzo del dos mil tres, después de un mes en cama. El verano que vino después fue el primer verano sin ella, y como siempre lo pasamos en La Paloma. Llegamos los cuatro, Andrés, Martín de ocho años, Sofía de cinco, y yo, el último sábado de enero del cuatro. La casa estaba como siempre. Las llaves estaban donde siempre, escondidas detrás de la maceta del aloe. Las sábanas en el armario olían un poco a humedad.
hace 1 mes
- recuerdo
Visitando a Martín en Madrid
Un departamento prestado en Argüelles, la mañana del segundo día. Café en la baranda, un libro de Vila-Matas que Martín me había recomendado. Andrés todavía dormía. Yo miraba la calle con la sensación rara de que esa también era una vida posible para nosotros, si la hubiéramos elegido.
hace 1 mes
- anécdota
Martín nació un domingo
Martín nació un domingo de octubre del noventa y cinco a las cuatro y media de la mañana. Nos despertamos con las contracciones a la una. Andrés se vistió primero, después me ayudó a vestirme a mí. Había llovido toda la noche y la calle estaba mojada cuando salimos. Manejó él. No tenía sentido que manejara yo, claro, pero me acuerdo que en algún momento del trayecto pensé "qué bueno que él sepa manejar bien" y me dio risa pensar en eso justo en ese momento.
hace 2 meses
- recuerdo
Almuerzo del casamiento, junio del 94
Seis personas en una mesa del Mercado Central. Pastas, vino, sin fiesta, sin protocolo. Carmen brindó por los martes a las once. Tía Mirta brindó por los que no estaban y los que sí. Mi madre brindó por mí y se le quebró la voz. Mi padre levantó la copa, no dijo nada, y tomó un trago largo.
hace 2 meses
- anécdota
Atardecer en La Paloma, enero del veinticuatro
Andrés y yo veraneamos en La Paloma desde antes de tener hijos. Alquilamos siempre la misma casa, una de techo de tejas con el patio al fondo, y vamos los primeros quince días de enero. En el dos mil veinticuatro fue mi primer enero como jubilada. Llegamos un sábado a la tarde después de manejar tres horas, descargamos el auto, y yo me senté en el banco del patio mientras Andrés ordenaba la cocina.
hace 2 meses
- anécdota
Casamiento sin fiesta
Nos casamos un martes a las once de la mañana en el civil del centro. La fecha era el catorce de junio del noventa y cuatro y elegimos martes a propósito, los dos: si no era miércoles laborable era sábado-cumpleaños-de-alguien, y nosotros queríamos un día sin connotaciones.
hace 2 meses
- anécdota
Siete velas en una sola
El catorce de junio del veinticinco Joaquín cumplió siete años. La fiesta fue chica, Sofía, Mateo, Andrés, yo, Carmen que siempre se cuela en estos cumpleaños como si fuera tía, y dos compañeros del jardín con sus madres. Un cumple de los que apenas duran tres horas y dejan la casa de Sofía con globos pinchados y migas de torta en el sillón.
hace 2 meses
- anécdota
El día que mi padre aprobó a Andrés
Mi padre nunca dijo nada de Andrés. Ni bueno ni malo. Lo trataba con la misma cortesía contenida con la que trataba al panadero, al gasista, al cura del barrio cuando se cruzaban. Yo me angustiaba con eso, me parecía que su silencio era una desaprobación que no se animaba a decirme. Carmen me decía "tu padre no aprueba ni los días lluviosos, es de esa generación", y yo entendía pero no me servía.
hace 3 meses
- recuerdo
París en septiembre
El primer viaje a Europa con Andrés, en el dos mil diez. Café en la rue de Rivoli, libretita en la mano, plan de escapar al Louvre. No fuimos al Louvre.
hace 3 meses
- anécdota
Las galletas de Sofía
El once de mayo del veinticinco fue Día de la Madre y Sofía nos invitó a almorzar a su casa. Llegamos con Andrés a la una. Joaquín nos abrió la puerta con un delantal puesto, despeinado, con harina en la nariz. "Estamos haciendo galletas", anunció, como si fuera información de Estado.
hace 3 meses
- anécdota
Andrés en la Rambla, invierno del 92
Una mañana de junio del noventa y dos íbamos por la Rambla con Carmen, habíamos quedado en caminar hasta el Buceo y desayunar en algún lado. Yo tenía veinticinco años y dos meses dando clase, los pies cansados de los zapatos para trabajar, y un cierto desencanto general con los hombres que conocía, que era mi tema repetido de esos años.
hace 3 meses
- anécdota
La primera vez que Sofía durmió toda la noche
Sofía nació en el noventa y ocho y los primeros tres meses no durmió más de dos horas seguidas. Yo estaba destruida. Andrés trabajaba en una obra en Punta del Este y volvía los viernes a la noche; toda la semana estábamos los tres solos: Martín que tenía tres años, la beba, y yo.
hace 4 meses
- anécdota
Diez años sin él
El veintiuno de abril del veinticinco se cumplieron diez años de la muerte de mi padre. Andrés se ofreció a venir conmigo al cementerio. Le dije que no, gracias, prefería ir sola. Él entendió sin necesidad de explicación, eso es una de las cosas que no se enseñan en treinta años de matrimonio, se aprenden.
hace 7 meses
- anécdota
Cincuenta y ocho
El dieciocho de febrero del veinticinco cumplí cincuenta y ocho. Andrés se levantó antes que yo, cosa rara, y cuando salí del baño la cocina ya estaba con olor a café y a tostado. Había puesto un mantel limpio, el de los cuadros amarillos que no usamos hace meses, y arriba dos tazas, el termo, una bandeja con tres medialunas y un sobre.
hace 8 meses