La autobiografía
Doce capítulos. 10 respondidos por Lucía hasta ahora.
- i.
Orígenes
pendienteMi padre Antonio nació en Tambores en el cuarenta y cinco; mi madre Elena en Salto en el cuarenta y siete. Se conocieron en un casamiento en Tacuarembó cuando él trabajaba en el molino. Yo nací un viernes de febrero del sesenta y siete, dicen que con las manos ya cerradas como si tuviera prisa por agarrar algo.
- ii.
Infancia
Tacuarembó hasta los cinco, después Montevideo. Mi madre cocinando los sábados, mi padre leyendo el diario en el sillón de cuero. Veranos en el campo de los abuelos.
- iii.
Adolescencia
El liceo Bauzá, el guardapolvo blanco, Carmen al lado mío del primer día. Bracco leyéndonos a Onetti como si las palabras fueran piedras a las que había que sacarles el polvo.
- iv.
Estudios
El liceo Bauzá, los cuadernos marmolados, Carmen al lado mío. El IPA después, tres años de pedagogía y de descubrir que enseñar primaria era lo mío. El primer año de trabajo en el Cerro me reformó las teorías.
- v.
Primer amor
Pablo, en una vereda de Pocitos, con la chaqueta del padre. Duró menos que un cumpleaños, pero algo dejó. Y después Andrés, en la Rambla del Buceo, con un saco demasiado abrigado para esa mañana.
- vi.
Trabajo
Treinta y cuatro años en la escuela del Cerro. Tercer grado fue siempre mi preferido, la edad en que todavía creen. Diego me esperaba con un mate amargo el primer día y treinta y cuatro años después me despidió con la misma muletilla con la que cerraba todas las reuniones.
- vii.
Viajes
París en septiembre del dos mil diez, Roma al año siguiente. Andrés con la libreta del presupuesto, yo con miedo y maravilla. La libreta quedó tachada de tachones; ese fue el plan que sirvió.
- viii.
Pareja
Nos casamos un martes a las once. Antes, mi padre le pasó la podadora a Andrés y eso fue toda la aprobación que iba a haber.
- ix.
Maternidad
Martín en el noventa y cinco, Sofía en el noventa y ocho. Andrés trabajaba afuera; las semanas eran nuestras, los fines de semana eran de los cuatro. Martín se hizo pis encima cuando llegó Sofía y dijo "es muy chica para llegar".
- x.
Pérdidas
Mi madre en el dos mil tres, mi padre en el dos mil quince. Cada uno me dejó algo distinto. Mi madre, las galletas de los sábados, y la cocina con la radio prendida ese primer verano. Mi padre, el silencio. Y la frase que tuve que devolverle al final.
- xii.
Hoy
Jubilada desde finales del veinticuatro. Andrés también se va a jubilar el año que viene. Joaquín almuerza acá los miércoles y copia mi firma con una bic cristal. La vida tiene otro ritmo, y por momentos otra escala.